Una de mis visitas pendientes era el Museo Reina Sofía, la mayor pinacoteca de arte moderno de Madrid. Hacía mucho tiempo que no entraba en el museo. De hecho, aún me acuerdo haberlo visto alguna vez de pequeño y asustarme por dos cosas: por tener miedo a perderme dentro del museo (es bastante grande y un poco laberíntico) y de las propias obras de arte que allí se exponen. En la actualidad ya solo tengo miedo de lo segundo ^-^U.
Si has visitado alguna vez el museo ya conocerás sus ascensores de cristal por fuera del edificio. Son un tanto particulares.
Este ascensor es como si llevase directo al cielo, ¿no crees?
El edificio del museo tiene un patio interior con jardines y varias estatuas que también merece la pena visitar. ¡Al menos para tomar un descanso!
¡Hola! ¡Soy el hombre de barro!
Desde lo alto de los ascensores del museo hay unas vistas bonitas de los alrededores. Ojala se pudieran ver más cosas, pero se alcanza a ver el Pirulí a lo lejos.
Tomé algunas fotografías a varias obras que me llamaron la atención. En este museo hay bastantes pinturas, esculturas y también algunas obras de otros tipos un poco más extrañas. Como no soy un experto en arte (de hecho no tengo demasiada idea) no haré muchos comentarios al respecto.
El museo está en un edificio neoclásico del siglo XVIII obra de José de Hermosilla y Francesco Sabatini. Es muy bonito su interior.
¡Cute! ^^
Como alternativa a los ascensores de cristal, también están las escaleras del edificio. Especialmente reservadas para gente con mucho vértigo.
Solo es una bombilla en el techo, ¡no confundir con las obras de arte del museo!
Mi visita al Museo Reina Sofía termina en plena hora azul. ¡Espero que la hayas disfrutado!
